Blair: icono de la izquierda moderna
Sancho Michell de Diego.
El próximo 27 de mayo, Tony Blair pondrá un punto y a parte a su dilatada vida política, pero a buen seguro que esta circunstancia no supondrá un punto de inflexión en relación a las políticas que seguirán los británicos durante los próximos años. A pesar de los numerosos desaciertos que Blair haya podido cometer durante su mandato, lo cierto es que han sido muchos más los réditos obtenidos por ese país y por el conjunto del continente europeo de rebote.
Es digno de elogio que Blair, socialista convencido, decidiera, desde el mismo momento de su llegada a Downing Street, defender a ultranza el desarrollo de una izquierda moderna, y es indudable que para ello no podía prescindir del legado de la Dama de Hierro, Margaret Thatcher, preludio de un liberalismo conservador que ha extendido sus raíces por varios países, entre los cuales estuvo la España presidida por José María Aznar (1996-2004).
Solamente dilapidando el intervencionismo del Estado sobre los asuntos económicos es alcanzable un bienestar social pleno, papel que han de asumir ineludiblemente los ciudadanos desde la sociedad civil en todas sus expresiones.
Blair no rompió en relación a las políticas primordiales para los interesas de Gran Bretaña, como sí lo hiciera Rodríguez Zapatero en España respecto de Aznar y el Gobierno liberal conservador del Partido Popular. Un ejemplo significativo no puede ser si no en materia de relaciones internacionales, dentro y fuera de Europa, principalmente con EEUU.
Si en España tuvieran que tomar un modelo de izquierda para mirar al futuro, a buen seguro que deberían fijarse en el modelo de Tony Blair. Un importante papel ha jugado el distanciamiento respecto de las dictaduras totalitarias y repúblicas bananeras, por un lado, y la defensa de la democracia, por otro.
Rodríguez Zapatero tuvo claro, desde mucho antes de llegar a La Moncloa, que quería romper con el modelo hasta la fecha existente: intervencionismo económico, compadreo con dictaduras y repúblicas bananeras (Cuba, Venezuela, Bolivia, Marruecos…), cesión ante el chantaje terrorista (nacional e internacional), antisemitismo y antiamericanismo desaforado, etc.
Mientras el triunfo de “Sako” en Francia supone la constatación de un giro de Europa hacia la derecha liberal, los atrevimientos del Gobierno socialista han provocado que muchos dirigentes socialistas de la esfera europea den la espalda a Zapatero y no quieran saber nada de España. Por lo menos, nada serio.
Sancho Michell de Diego.


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