Cuando tenemos la autoestima en el penthouse podemos bajar las nubes y convertirlas en estrellas sonrientes y cuando la tenemos en el subsuelo nos sentimos las personas más desdichadas y al mirarnos en el espejo nos convertimos en la madrastra de las fábulas.

¿En qué piso se encuentra su autoestima el día de hoy?

Con la autoestima valoramos nuestro ser, nuestra manera de ser, quiénes somos, con nuestros rasgos corporales, mentales y espirituales de nuestra personalidad.

Toda persona tiene sentimientos, que según la personalidad puede manifestarlos de diferentes maneras. Muchas veces estas dependen del lugar físico, y de nuestro estado sentimental y emocional, éstos pueden influir positiva o negativamente en la formación de la persona o sea en la autoestima.

Es a partir de los 5-6 años cuando empezamos a formarnos un concepto de cómo nos ven nuestros mayores (padres, maestros), compañeros, amigos y de las experiencias que vamos adquiriendo.

Según como se encuentre nuestra autoestima, ésta es responsable de muchos fracasos y éxitos, ya que una autoestima adecuada, vinculada a un concepto positivo de uno mismo, potenciará la capacidad de las personas para desarrollar sus habilidades y aumentará el nivel de seguridad personal, mientras que una autoestima baja encauzará a la persona hacia la derrota y el fracaso.

Los sentimientos ocultos de dolor suelen convertirse en enojo, y con el tiempo volvemos el enojo contra nosotros mismos, dando así lugar a la depresión. Estos sentimientos pueden asumir muchas formas: odiarnos a nosotros mismos, ataques de ansiedad, repentinos cambios de humor, culpas, reacciones exageradas, hipersensibilidad, encontrar el lado negativo en situaciones positivas o sentirse impotentes y autodestructivos.

Una persona que no tiene confianza en sí misma, ni en sus propias posibilidades, puede que sea por experiencias que así se lo han hecho sentir o por mensajes que son trasmitidos por personas importantes en la vida de ésta, que la alientan o la denigran.

Otra de las causas por las cuales las personas llegan a desvalorizarse, es por la comparación con los demás, destacando de éstos las virtudes en las que son superiores, por ejemplo: sienten que no llegan a los rendimientos que otros alcanzan; creen que su existencia no tiene una finalidad, un sentido. Sus seres significativos los descalifican y la existencia se reduce a la de un ser casi sin ser. No llegan a comprender que todas las personas son diferentes, únicas e irrepetibles, por lo que se consideran menos que los demás.

Es por ello que es censurable e inaceptable la actitud de algunos padres y/o adultos que se la pasan comparando al niño con sus hermanos mayores o con otros niños, lo que conduce inevitablemente a crecer con inseguridad, con sentido de inferioridad respecto a los demás, y por lo tanto con una autoestima baja que puede ser muy peligrosa en el tiempo.

La autoestima baja es también sinónimo de depresión y por lo tanto puede empujar a cometer actos irremediables, como el suicidio, que se da en los adolescentes y también, claro, en personas mayores.

Esto en el peor de los casos, pero no hay que olvidarse que las drogas, el alcohol y el temprano escape del hogar, pueden darse también por el menosprecio que sufren por parte de los padres o de las personas de su entorno que son importantes para él o ella.

Si hoy su autoestima es baja, no se alarme; puede mudar de aires; busque ayuda en la literatura, en los profesionales y en los amigos (que estén con su autoestima elevada) para
ayudarla (o) a subir los escaños necesarios para que logre revalorizarse y encarar el presente y el futuro con optimismo.

La autoestima es importante porque es nuestra manera de percibirnos, de valorarnos y de moldear nuestras vidas.■■■■■

Silvia Rózsa

Elnuevo-dia.com