Ponte kufiya

Las estadísticas realizadas sobre la opinión pública son elemento tradicional para cocinar normas y leyes, cuya ausencia de reprobación cuando tratan aspectos ilegítimos es el método para la obtención del fin perseguido. Es el barómetro del Real Instituto Elcano el que plantea el conflicto sobre el absurdo de la opinión sobre el rezo musulmán en la Mezquita de Córdoba, ya que al igualar los que apoyan (41%) con los que se oponen (39%) podría ser equivalente como si nos preguntaran si no preferimos utilizar para las vacaciones el cortijo de Doñana o el palacio real de La Mareta, en vez de que lo haga sólo una familia privilegiada.

La respuesta es igual de sencilla, para que preguntar lo que no es posible y absurdo. Curiosa es la oposición del 61% de los españoles que están en contra de que las niñas musulmanas lleven velo en la escuela, en un debate que bien pudiera ser importado para justificar el que también se hace para preguntar sobre los crucifijos en los colegios.

Bien pudiera preguntarse qué le parece llevar la tradicional kufiya, pero no lo realiza este barómetro. Baste recordar el baldón que fue para Israel la colocación por parte de Zapatero de este tradicional pañuelo símbolo de la causa palestina, también del islamismo.

Esta kufiya que Otegi hace tiempo exhibió públicamente, no ha sido colocada de la misma forma voluntaria en la cabeza de la soldado británica secuestrada fuera de sus aguas jurisidiccionales por Irán. Los mismos que se manifiestan por el No a la Guerra y que llevando estos pañuelos y critican a EE.UU. con monos de Guantánamo, todavía no se les ha escuchado protestar por esta injerencia de consecuencias no deseables.

¿Nos preguntarán a los españoles si estamos con nuestro habitual aliado el Reino Unido, o con el amenazante Irán de Ahmadineyad en pos de su teocracia y la alianza de civilizaciones?

José Carlos Navarro Muñoz.