Víctimas, rendición e historia
Si tuviera que realizar un monumento actual de conmemoración de las víctimas del terrorismo, fijaría mi atención en la historia del arte y las civilizaciones. También me influirían opiniones de las víctimas, que apuntan la inclusión del nombre y fotografía. El flash que se me repite es la rendición de Breda, de Velazquez.
El monumento pueden ser sus lanzas con los nombres grabados. Lanzas como árboles que dan oxígeno a la libertad, la justicia, la democracia de todos. El bosque de las lanzas, con raíces que explican la vida de los homenajeados, también por qué murió.
Y cómo. Víctimas cuya sangre circula en nosotros y que se reverencia en monumento. La rendición de un estado y la muerte de los inocentes exacerba sentimientos. Tendrían ricas y múltiples propuestas conmemorativas de los mártires de la joven e inmadura democracia española. Para mí, no obstante, no se me olvida el cuadro de la lanzas. Ni la de las casi 900 víctimas de ETA. Y las 192 del 11-M que aún desconocemos sus autores intelectuales.
José Carlos Navarro Muñoz.


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