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Pamplona hemos de ir
Ni el uno de enero oel dos de febrero, ni el tres de marzo sino el diecisiete, a Pamplona hemos de ir.El siete de julio se defiende solo, y la fiesta nacional por sí misma, por mucha ministra antitaurina que haya. Ya era horaque un líder regional convoque a manifestarse por la Navarra foral y española,y se adhieran los que no la quierenanexionada a un incierto futuro vasco.
Miguel Sanz, presidente de Navarra, llama aespañoles y navarros de toda Españaa caminar los pasos que posterroristas, proterroristas y ambiguos dirigentes socialistas designados en
Ferraz quieren desviar, no las bases socialistas navarras.El líder de la oposición irá a esta convocatoria que no es de partido porque cree que "Navarra es Navarra, y es España"deseando que "Navarra sea lo que los navarros y los españoles quieren que sea".
El Gobierno de la mayoría de los navarros no tiene el mismo "sentidiño" que los exhalan miedos a perder el gobierno. No es cuestión de poder, es la erradicación de la identidad yel inexplicable fin del ser histórico deNavarra.Son miedos distintos a los de la misma condición que los ladrones de soberanía nacional y la foral navarra, o simplemente de ungidos de poder perpetuo. A Pamplona hemos de ir a proclamarla de nuevo la capital de Navarra y los navarros. Ha renovar los votos del antiguo Reyno, que no quiere ver su historia borrada. Ni su boyante economía y
centenarias tradiciones.
Allí tenemos que estarante el atisbo deventa deldestino,mediante pactos oscuros y ocultos . Allí tienen que acudir los españoles quepuedan ver a los navarros como vio Bertolt Brecht a los comunistas, judíos, obreros, sindicalistas o protestantes. Y ya sea tarde, ni quede nadie para protestar democráticamente, con la Constitución española bajo el brazo.
José Carlos Navarro Muñoz.
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