UN SUEÑO DEL GENAL
(Genalguacil)
Entre estas sierras donde los alcornoques

desnudan su corteza para vestir al hombre,

donde una vegetación barroca construye

catedrales de umbría y los ríos traen

un himno acuoso para el placer de bestias y huertas.

Este es el enclave de un pueblo coronado por regias peñas

y a sus pies como relucientes esmeraldas fértiles valles.

Bajo una luz de estrella bienhechora

calles estrechas jalonadas de arcos,

sereno murmullo del agua en las piletas,

evocadoras cerámicas de costumbres remotas.

En los arriates hay una fiebre de color,

la cal semeja nieve en las fachadas,

lo antiguo y lo actual entretejen sus hilos

ajenos al ajetreo más allá de estos montes.

Ideas fecundas y decididas manos logran

crear hermosos símbolos de piedra, hierro y barro,

en el inicio de una cuesta, en un recodo,

sobre el dintel de alguna puerta

el arte se funde suave con lo cotidiano.

Este abrigo de rocas, la lluvia pródiga,

un aire cuajado de aromas

y la gente sencilla y sensible hacen posible

a la magia en un lugar hacerse poderosa.
María José Collado Romero 2005