BEBÉS DE DISEÑO.

La infertilidad que se manifiesta en aquellos matrimonios que no
pueden concebir hijos, ha hecho con el devenir del tiempo aparecer dentro
del acelerado e innovador corso mercantil, una nueva técnica reproductiva
que satisface, prima facie, las expectativas desiderativas de los cónyuges:
un hijo especialmente diseñado para ellos.
Los bancos de embriones, considerados sin escrúpulos como
sobraderos huérfanos de humanidad, son los anfitriones de esta escalada
científica que tiene como finalidad la fabricación de bebés perfectos para
posteriormente implantarlos en el seno de la "madre" estéril o en su defecto
en un vientre, bien de alquiler lucrativo o bien prestado altruistamente.
Lo cierto es que a pesar de la promoción de este proceso inmoral,
delicado y económicamente costoso, la esterilidad persiste, no desaparece, pues con este método no quedan expeditos los canales que dan origen a la fecundación y por lo tanto a la concepción. Lo sorprendente es que el
embrión está tasado, su etiqueta marca un precio, y consecuentemente éste es
más alto cuanto mayor es el coeficiente intelectual del donante, por
ejemplo. Los bancos de embriones se han convertido en empresas competitivas
de alto rendimiento con certificado de calidad, cuya explotación en serie se
dedica a la producción de seres humanos sin taras, con agraciadas
características propias de un trabajado patronaje.
En el futuro, cuando estos "embriones implantados" busquen trabajo,
se les preguntará: ¿de qué banco procede usted? Claro que es de suponer que
resultará más satisfactorio dar un beso a estos bebés que ver el destello de
una batería de cocina.
¡ Qué cosas tiene esto del pedigrí.