Violencia doméstica Leyes nuevas para viejas violencias.

Leyes nuevas para viejas violencias

Nada ha podido hacer la ley que combatiría la violencia doméstica por la primera víctima del año. Esta vez es Miguelturra (Ciudad Real) el escenario, arroja dos huérfanas de cinco y veinte años. Ellos pasaban, de los cuarenta. El criminal suicida desconocía una de las grueguerías de Ramón Gómez de la Serna -allá por mediados del siglo pasado-; "los que matan a una mujer y después se suicidan debían variar el sistema: suicidarse antes y matarla después".

Viejas violencias observaba antaño don Ramón en tiempos parcos de estadísticas. Leyes nuevas para viejas violencias que no solucionan estos sangrientos desenlaces. 68 asesinadas el año pasado, acompañadas muchas veces del asesino suicidado.

El imperio del relativismo individualista tiene tristemente estos trágicos finales. El suicida ahorcado no pasará a la Historia como el famoso ahorcado de la Biblia, será a lo más, estadística trágica familiar odio larvado. La del número de mujeres asesinadas por violencia doméstica, símbolo tanto del fracaso de leyes nuevas como de la decadente sociedad y sistema que la sostiene.

La amenaza fue cumplida y nadie de los que pregonan la desestructuración familiar estaba para defender a la víctima. Condenas públicas, dolores enlutados es para las familias el inicio en el calvario. La antropología del matrimonio es terca, los sentimientos se repiten. Valga recordar al poeta del XIV Franceso Petrarca: "Dura es la ley de amor, pero por dura que sea, hay que obedecerla, pues la tierra y el cielo por ella están unidos desde el fondo de las edades". Tal vez sea esta la primera ley que halla que obedecer, antes de crear leyes nuevas para solucionar viejos problemas, viejas violencias.

José Carlos Navarro Muñoz.

Tomado de Andalucía Liberal

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