Fue como una dura lucha

El otro día, el lunes de esta misma semana, hubo de todo en la sesión extraordinaria del Congreso de los Diputados. Había expectación desde antes de comenzar, pues estaba viva en la mente la dureza del atentado llevado a cabo, por ETA, en uno de los módulos del aparcamiento de la T-4 en el Aeropuerto de Barajas, así como el dolor por la pérdida de dos vidas humanas; las de dos seres que luchaban por subsistir y proporcionar ayuda a sus familias, muy necesitadas de todo, especialmente de atención y cariño por parte de la sociedad. Al comienzo de la sesión hubo palabras muy cariñosas dedicadas a esas víctimas y sus familias, que se repitieron por quienes subieron a la tribuna. Era natural esa expresión de respeto, dolor y atención para quienes perdieron su vida y para quienes lloran a sus hijos.

Después, a lo largo de la sesión, todo fue como una dura lucha, entablada verbalmente, para el ataque y la defensa de la postura de unos y otros ante el terrorismo de ETA, así como la valoración de lo ocurrido y la respuesta a dar; utilizando, para ello, los medios necesarios dentro de los cauces del Estado de Derecho. Es triste que exista esa lucha, pero la realidad es que existe. Hay pareceres muy distintos en el enfoque de esa grave cuestión nacional y se ha hecho manifestación de ello, de forma dura y acalorada, a lo largo de esa sesión en el Congreso de los Diputados. Tan llamativa ha sido la forma en que se ha desarrollado esa confrontación que se corre el riesgo de que no se tenga en cuenta, que se olvide o difumine, el fondo de la misma, las razones y fundamentos de los alegatos.

Esa sesión ha de ser, antes que nada, una severa llamada de atención a toda la nación y no sólo a parte de ella. Se postula la unión de todos y, sin embargo, no se hace todo lo necesario para que sea una realidad. No se atiende lo que se manifiesta en conversaciones al máximo nivel, que discurren en privado - como debe ser - y sin embargo se destapa y difunde todo en sesiones abiertas a todo el mundo. ¿Cómo no se tiene en cuenta la eficaz medida de la discreción?. ¿A qué vienen ahora mohines de sorpresa, de fastidio o de disgusto y dignidad ofendida que se muestran a todo el mundo?. Duele mucho que se contemple “ muy tocado, sin reflejos y encajando noqueado los golpes dialécticos, de su adversario, al presidente del Gobierno de España”. Esa afirmación y otras parecidas, que han aparecido en periódicos de diversos países, nos causan verdadero dolor y preocupación a los españoles.

El portavoz del Grupo Vasco en el Congreso, Sr. Erkoreka, señaló esa falta de discreción y el daño que causa. Ese mismo sentir lo era y es, también, en toda otra persona que haya tenido o tenga la responsabilidad de misiones a llevar a cabo.

Fue como una dura lucha esa sesión. Ahora se ha de seguir luchando por el bien de España. Que sea una buena lucha - dura si lo demandan las circunstancias - sin propaganda y atendiendo bien el peso del adversario.

Manuel de la Hera Pacheco.- 17.Enero.2007
Tomado de Andalucía Liberal

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