Laicismo contra respeto

Jesús Salamanca

09/01/07

En un Estado moderno como el nuestro, el Gobierno ha caído en una confusión interesada. No es lo mismo un Estado laico que uno aconfesional. Y el nuestro es aconfesional; jurídicamente los poderes públicos están obligados a tener presentes las creencias religiosas de la sociedad española. La Constitución no se anda con rodeos y esos mismos poderes públicos están obligados a cooperar con las diferentes confesiones. La libertad religiosa, ideológica y de culto está garantizada, tanto para los individuos como para las comunidades. Actualmente no cuadra el manifiesto laicista, por poner un ejemplo, con la legislación actual. Es más, es un atropello vulgar querer defender a la vez multiculturalismo y laicismo; sencillamente estamos ante una contradicción de gran calibre.

Ni nuestra escuela es laica, ni lo es su enseñanza. Y si lo fuera, ahora mismo existiría un conflicto constitucional, porque nos echaríamos por montera el artículo dieciséis de nuestra Carta Magna. La religión es de oferta obligatoria para los centros y tiene un carácter voluntario para el alumnado. Lo dice la ley orgánica de educación (LOE), lo decía la ley orgánica de calidad de la educación (LOCE) y ésta lo copió a su vez de la ley de ordenación general del sistema educativo (LOGSE).Leer más

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