Víctimas somos todos

El Ideal (Granada)
Tribuna
Pedro Villalar
2/1/2007

TODOS los españoles bien nacidos hemos comenzado el nuevo año conmocionados por el brutal atentado del pasado sábado, que causó dos víctimas mortales -sería inadmisible que nos doliera menos la tragedia por el hecho de que las dos eran inmigrantes- y que afectó a la infraestructura más emblemática de la gozosa modernidad de que disfrutamos. El terrorismo golpea siempre en primer lugar a quienes lo padecen en carne propia; después a sus allegados; finalmente, a toda la sociedad que lo sufre, puesto que esta forma de delincuencia busca, como es obvio, aterrorizarnos a todos, tomarnos en rehén, hacernos claudicar de nuestras convicciones.

Esta evidencia choca con la pretensión, cada vez más manifiesta, de adueñarse del dolor colectivo y de manipularlo políticamente que muestran algunas víctimas directas de la horda, agrupadas en asociaciones que parecen partidos, que agreden a los periodistas en la calle, que lanzan mensajes apocalípticos y que con frecuencia enarbolan banderas preconstitucionales.

Ante este intento de apropiación indebida, sólo procede sentar un criterio inexorable: cada cual, en democracia, es libre de asociarse y de expresarse como quiera. Pero nadie, en democracia, tiene el derecho a arrogarse sin pasar por las urnas la genuina representación de la opinión pública.