ENTREVISTA CON FERNANDO SEBASTIÁN ARZOBISPO DE PAMPLONA Domingo, 24 de diciembre de 2006 - 01:39 h.
«El precio de la vivienda es inmoral, no sé por qué ha de haber esa especulación»
El arzobispo critica que «en éste y en todos los temas que rodean a la familia» hay una «omisión» por parte de los gobiernos y, en muchos puntos, una injusticia social.
Estanterías repletas de libros, papeles de trabajo en el escritorio y algunas fotografías, como una con el Papa Benedicto XVI tomada unos días después de su elección, comparten espacio con un ordenador portátil y el teléfono móvil. Es el lugar de trabajo del arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela. Fernando Sebastián (Calatayud, Zaragoza, 1929) no elude ninguna pregunta y sus respuestas fluyen con la velocidad que imprime la reflexión previa y la convicción en lo que expresa.
BEATRIZ ARNEDO
En plena Navidad, aconseja a los católicos que tengan presente «el verdadero contenido» de estas fiestas. «Y luego, que vengan los regalos, las invitaciones». «Un poquito de sobriedad nos viene bien», recalca. Fernando Sebastián pasa estos primeros días de Navidad en Pamplona y hoy compartirá la Nochebuena con los sacerdotes del Retiro del Buen Pastor. A finales de la semana que viene, se reunirá con su familia.
-El día de su 77 cumpleaños, sus palabras sonaron a despedida. ¿Su sucesión es inminente?
- No. Precisamente lo que quería era cortar los rumores. Es verdad que hace dos años que envié la carta al Vaticano poniendo a disposición el cargo, pero en este momento no hay nada previsto. Yo lo sabría. Eso quiere decir que el relevo será más o menos cercano, pero no inminente.
-¿Qué aconseja a su sucesor?
- Consejos concretos, ninguno. El que venga lo hará con la mejor voluntad. Si algo le diría es: "No te asustes, confía en el Señor, porque esta diócesis es algo complicada e intensa". Hay muchas instituciones religiosas, una gran participación de los fieles... Al obispo le obligan a estar siempre muy atento y disponible.
- La necesidad de hacer equilibrios para que todos se sientan representados, ¿fue el motivo que le llevó a estudiar euskera nada más llegar a Navarra?
- No se puede hablar de equilibrios. Me impuse la obligación de aprender euskera para leerlo y para poder dirigirme, un poco siquiera, a los católicos navarros vascoparlantes en vasco.
-¿Qué tal nivel tiene?
- Estudié intensamente los primeros tres años y creo que logré un buen nivel para leer y para entender, no tanto una conversación, pero sí un telediario, un partido de fútbol... Y en vasco batúa. Estaba casi a punto de poder hablar, pero como no me muevo en un ambiente euskaldún no pude conseguirlo.
-¿Qué se ha planteado hacer cuando deje el cargo?
- Todavía no tengo un plan concreto. Tengo compromisos con un par de editoriales, dos libros previstos. Además, me llaman de diócesis para hablar, dar ejercicios a sacerdotes, cursos..., cosas que ahora no puedo atender.
Libertad religiosa
-¿El PSOE limita la laicidad que defiende a las manifestaciones de la iglesia católica?
- No, a toda la sociedad. La laicidad laicista, tal y como la describía el manifiesto del PSOE del día de la Constitución, es "una base moral de convivencia" y, por tanto, "un guión moral" para las actuaciones del Gobierno y los comportamientos de los ciudadanos. Ante eso, La Iglesia defiende la libertad de los católicos a regirse por su conciencia y moral y defendiendo ese derecho para toda la sociedad.
- ¿Cómo puede el Gobierno influir en la libertad religiosa de las personas?
- Legislando y dando por bueno lo que moralmente tenemos por malo. El Gobierno tiene un gran poder y también un gran deber educativo. Si gobierna con leyes inmorales, deseduca moralmente al pueblo.
- ¿Por ejemplo?
- La legitimación de la producción de embriones humanos por clonación para descuartizarlos y poder utilizarlos como si fueran pomada. Se plantea de una manera sentimental, diciendo "es que con los embriones vamos a poder curar a los niños...", pero se omite decir que los embriones son personas y tienen el mismo derecho a vivir. Otra ley muy grave que ha suscitado poca protesta social es la del llamado divorcio express. Eso de que una pareja se case y pueda separarse legalmente a los tres meses sin aducir ninguna razón es como tomar a broma el matrimonio. Ni el alquiler de un piso es un contrato tan fácilmente anulable.
- No obstante, los que no comparten esa doctrina, ¿no tienen derecho a separarse rápidamente si así lo consideran?
- Desde el punto de vista moral, el matrimonio tiende a ser un compromiso de amor personal y, por lo tanto, definitivo. El legislador tiene que tener en cuenta esa naturaleza. La legislación parece que protege más la pronta separación que la fidelidad.
- Si ya no hay amor en un matrimonio, ¿ustedes defienden que sigan juntos? La convivencia puede ser terrible.
- La Iglesia también admite la legitimidad de la separación. Lo que no admite es la posibilidad de volverse a casar si ha habido un matrimonio válido.
- ¿Y si esa persona separada luego se enamora?
- Que se aguante. Es verdad que en esto está la mentalidad muy lejana de lo que es la conciencia cristiana. Lo que la Iglesia defiende en el matrimonio es la autenticidad y la fidelidad en el amor. ¿Si fracasa? Pero en muchos casos hay éxito. No es un camino imposible y da un fruto de felicidad que no se alcanza de la otra manera. Esta mentalidad hay que recuperarla.
Belén y colegios públicos
- Son casos aislados, pero ¿qué le parece que se haya quitado el belén en algún centro escolar?
- Me da mucha pena. Lo más indulgente que diría es que es una horterada. Una directora decide tirar a la basura el belén que los niños han preparado. ¿Qué quiere decir eso? Que esta señora tiene una indigestión de laicismo que no sabe por dónde va. Los propios musulmanes están diciendo que les parece bien que los cristianos utilicen sus símbolos como ellos utilizan los propios. ¿Cuál es la postura de los cristianos? Defender el derecho a expresar nuestros símbolos, también en espacios públicos, porque son tan nuestros como los privados. La escuela, las instituciones públicas, son de los ciudadanos. ¡A ver si aprendemos a ser demócratas de una vez!
-¿Como se puede hacer compatible en los centros públicos la navidad cristiana con las creencias religiosas de otros niños?
- Los cristianos debemos ver con gusto que los musulmanes también puedan manifestar su religión en nuestra tierra. Lo que pretende el Gobierno es decir, "como unos sois cristianos y otros musulmanes, todos fuera. Muerto el perro, se acabó la rabia. Ni los cristianos ni los musulmanes. Ahora pongo yo mis símbolos socialistas". Eso se llama dictadura ideológica.
La iglesia y los "procesos"
-Las relaciones tampoco fueron un camino de rosas con el Gobierno que presidió José María Aznar. El PP quiso que la Iglesia firmara el pacto antiterrorista. Como no lo hicieron, les acusó de mirar hacia otro lado.
- Sí, y nos trataron muy duramente. Eso yo no lo olvido. Y ahora se ve la razón que teníamos. Dije que el pacto antiterrorista me parecía muy bien, que es una medida política para luchar contra ETA. Pero la Iglesia no es un partido para sumarse a un instrumento político. Ahora, ante la situación de ese pacto se ve la razón que teníamos, ¿dónde iba a estar la Iglesia?
-¿A qué se refiere?
- A tener el papel de actuar como una fuerza política: o con unos o con otros. Ese no es el lugar de la Iglesia. Es lo mismo que pasa con el proceso de paz. Todos queremos la paz. La Iglesia ha trabajado mucho por ella, sobre todo educando las conciencias y condenando los atentados. Ahora, un proceso determinado de paz, el de Zapatero, como el de Aznar, como otros, es siempre una operación política. Nosotros no vamos a entrar en ella.
-Sin embargo, la Iglesia o personas concretas de la Iglesia han mediado en momentos en los que ETA ha declarado la tregua.
-Intermediado, pero no hemos tenido iniciativa ni protagonismo en ninguna acción política.
Sobre la unidad de España
- Usted ha dicho que la unidad de España es un bien común y que romperla unilateralmente sería algo inmoral.
- Lo dice el documento de los obispos.
-¿No es mezclar un concepto político con la moral?
- Todas las opiniones y actitudes políticas tienen implicaciones morales. Las posturas políticas se justifican, fundamentalmente, por estar orientadas al servicio del bien común.
- ¿Un nacionalista no puede ser tan católico como un no nacionalista y trabajar de igual modo por el bien común?
- Sí. Hay muchas clases de nacionalismos: independentistas o no, marxistas o no, nacionalismos violentos y, afortunadamente, no violentos... El juicio no puede ser el mismo para todos. En el documento lo que se dice es que la Iglesia, en principio, no excluye la legitimidad de las posturas nacionalistas. Puede haber razones, y tendrán que ser de bien común, por las cuales un cristiano pueda ser moral y legítimamente nacionalista. La unidad de España se va gestando durante siglos y ese proceso de integración, de vivir todos juntos, decimos estimativamente,
-no es un dogma de fe-, que ha sido un bien para todos. Sobre cómo deben organizarse esos ciudadanos la Iglesia no dice nada.
-¿Se refiere a que sea un Estado federal o más centralista...?
- Eso lo tienen que decidir los ciudadanos y los políticos. Otra cosa es cuando haya algún nacionalismo que cuestione la misma unidad. Los obispos decimos que esto se tendría que justificar claramente, también con razones de bien común expresadas no sólo por los que se quieren separar. Sólo en situaciones muy extrañas podría ser mejor la división que la unidad, como, por ejemplo, que los españoles llegaran a pensar que estamos "tan disparatados" que no podemos vivir juntos. Mientras no lleguemos a algo así no podemos tirar por la borda ese elemento de bien común que es el vivir juntos.
- ¿Por qué creen los obispos que la reconciliación lograda en la Transición está amenazada?
- Precisamente por esa profesión de laicismo. La Constitución configura un Estado que no es laico, sino aconfesional. Es decir, protege la vida religiosa de los ciudadanos sin beligerar en favor de una religión. Sin embargo, el laico impone el laicismo y reprime las manifestaciones públicas de la religión. Si ahora la Constitución del 78 se quiere interpretar en función de la Constitución del 31, lo denunciamos como una trampa. La del 31 no fue una Constitución de consenso, y por eso dio los resultados que dio. Fue discriminatoria y sectaria, dividió y enfrentó profundamente a los españoles como lo prueban los hechos.
- IU le criticó duramente por decir esas palabras, que la Guerra Civil empezó antes de 1936.
- Y me dice que yo doy la versión de los "fachas". No señor, yo doy la versión de los demócratas. Una Constitución y un gobierno para todos los ciudadanos, no solamente para los laicistas.
- Hablando de cuestiones morales o no, ¿es moral que una vivienda cueste más de 40 millones de las antiguas pesetas?
- No. Es inmoral. En este tema y en todos los que rodean la familia, hay una gran omisión por parte de los gobiernos y, en muchos puntos, una injusticia social. No comprendo la enorme carestía de la vivienda, la escasez de espacio que se ofrece a una familia, casi impidiéndole que tenga más de un hijo. Y una vivienda un poquito más amplia vale un dineral, cuando el suelo nos lo da Dios gratis. No sé por qué ha de haber esa especulación terrible que, además, es el punto de partida de casi todas las corrupciones. Es un problema económico y político, pero también un gran imperativo moral. La familia en España no ha estado nunca suficientemente valorada y protegida. La labor educativa de la mujer en su casa merecería tener un reconocimiento social, público y económico mayor que el de la mujer que trabaja en un despacho o en una oficina. ¿O no es mucho más importante crear unos hijos bien educados que vender zapatos en una tienda?
Educación de los hijos
- Para salir adelante se necesita en muchos casos dos sueldos.
- Tenemos una sociedad edificada de una manera, pero si gana un sueldo la mujer por trabajar fuera de casa, ¿por qué no tiene unos apoyos económicos por el hecho de educar a los hijos?
- ¿Sólo la mujer? ¿El hombre no puede realizar ese papel?
- Yo me niego a igualar los papeles de la madre y el padre. Esa manía de querer igualar las funciones del hombre y de la mujer en la vida, además de ser antinatural es un aburrimiento y un empobrecimiento. La mujer tiene que estar perfectamente dignificada, pero siendo mujer.
- Antes el cuidado de los hijos estaba en manos de la mujer. Ahora que eso está cambiando, ¿el hombre no está demostrando que es igualmente capaz?
- No, igual que una mujer no. A mí me parió mi madre, no mi padre, y eso marca definitivamente. No inventemos las cosas, las cosas son como son. La relación madre-hijo nunca es copia de la relación padre-hijo. Y si es copia, está mal hecha. Y soy bastante feminista. No es por machismo por lo que digo esto, sino por defender la especificidad de la mujer.
- Lo que niega es que el padre sea capaz de educar a sus hijos como la mejor madre.
- Debe ser educador de sus hijos, pero como padre. Los niños necesitan madre y padre. Como necesitan padres y abuelos, cada uno en su papel.
- Pero, ¿dónde está escrito el papel de cada cual?
- Hay que pensar (dice señalando la cabeza).
- Son cuestiones con las que gran parte de la sociedad está en desacuerdo. ¿Les preocupa que los templos estén cada vez más vacíos, que los jóvenes no participen en la Iglesia?
- Muchos se van, pero también hay una minoría de jóvenes responsable y sana que, poco a poco, sin ruido, va aumentando. Se dan los dos fenómenos a la vez.
http://www.diariodenavarra.es/actualidad/noticia.asp?not=2006122401333997&dia=20061224&seccion=navarra&seccionB=sociedad


ciudadano HO
9 ene 2007 | 10:43 AM
Da gusto leer a Mons. Sebastián. Verdad en su cabeza y claridad en su exposición.
Certero y rotundo, estamos hartos de vaciedades, nimiedades y mediocridades.
Enhorabuena por recoger esta entrevista, aunque no decía en qué medio salió. Yo había visto la del ABC, pero no ésta.