Adiós a Ibarra
Con frecuencia, abro el Hoy de Extremadura. Llevo muchos años fuera, pero viajo con mayor o menor frecuencia a mi inolvidable tierra natal. En Barcelona antes y ahora en Castilla, se me adivina extremeña.
Despidiendo el año, he leído una joya de artículo del médico Agapito Gómez Villa en este periódico( Hoy, 31-12-06). Se titula “
La despedida de Ibarra”. No es un escrito almibarado, propio de los que adulan al político de altura para medrar a su sombra, y merece la pena -creo- comentar. Dice Gómez Villa, que le ha criticado muchas veces; pero nos da cuenta ahora del “factor humano” del león de Extremadura. Entre otras cosas, refiere: “Cuando me enteré de que, estuviere donde estuviere, el señor Ibarra regresaba a Mérida para dormir junto a su madre, anciana y enferma, me dije: un tío que hace eso, podrá tener todos los defectos que se quiera, pero no puede ser mala persona”. A
mí, el detalle, me ha llegado al alma. ¿ Y el que tuvo con el articulista? Cuenta: “no tengo el gusto de conocer al señor Ibarra”; pero, “un anochecer del reciente otoño” recibió, de él, este telegrama: : «Reciba mi más sentido pésame por la muerte de su madre”. .A mí, que no valoro a la gente por banderas políticas, me ha interesado lo que en el citado artículo se ha puesto de relieve sobre este hombre, el factor humano, siempre el dato más ignorado de los políticos. ¿ Qué me llama, a mí, más la atención, del Presidente extremeño?
Su coraje frente a las manipulaciones de los propios sobre temas muy importantes de España, aunque se expresara de modo abrupto, como abruptos y escarpados son tantos terrenos de nuestra variada y desconocida región. Ahora, Ibarra comenzará otra etapa de su vida, y podrá dedicarse más a su familia y a dar a conocer sus sueños y proyectos fuera de la función política. Una cosa pediría yo a Ibarra: que aproveche su influencia para defender el matrimonio, la familia, y la educación de los niños y adolescentes en valores universales, sin directivismos políticos.
Suerte y que Dios le acompañe.
J. R. Cáceres


Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados