EXCOMUNIÓN

En NOTICIAS GLOBALES del 13 de diciembre del 2006 encontramos una noticia interesante. Resumiendo dice:

“USA: EXCOMUNIÓN A CATÓLICOS “DISIDENTES”.
El 8 de diciembre se hizo pública la confirmación por parte de la Santa Sede de la decisión de Mons. Fabián Bruskewitz, obispo de Lincoln (Nebraska), de excomulgar a los miembros del grupo “católico disidente” llamado Call to Action, una asociación que se autodenomina católica pero se opone a la enseñanza de la Iglesia en cuestiones relacionadas con la moral sexual, el celibato sacerdotal, el sacerdocio femenino, la elección de obispos, etc…

La carta respuesta del Vaticano agrega que “las actividades ‘Call to Action’ en el transcurso de estos años están en oposición con la fe católica, debido a que las opiniones y las posiciones que sostiene son inaceptables desde el punto de vista doctrinal y disciplinario”. El cardenal Re concluye: “Así, ser miembro de esta asociación o apoyarla, es irreconciliable con una práctica coherente de la fe Católica”. ”

Esta noticia tiene algo grave: su casi nula frecuencia. Nuestra sociedad ha pasado de utilizar frecuentemente las excomuniones a no utilizarlas casi nunca. Y tan malo puede ser una cosa como la otra.

En cualquier organización o empresa, tanto da que sea religiosa, política, deportiva,… existe un reglamento o como se le quiera llamar que nos dice lo que sus miembros deben hacer y lo que tienen prohibido. Un político, por ejemplo, que se dedique a criticar una y otra vez a su partido termina siendo lógicamente expulsado. Un futbolista, que le gusta meter goles en su propia portería, es puesto en la calle con prontitud. Un cocinero al que se le va continuamente la mano en la sal o en el fuego tiene rápidamente que buscar otro trabajo. Y así en todas partes y nadie se sorprende.

En la Religión Católica también existen normas, mandamientos y dogmas que hay que cumplir. En ella se entra y se sale libremente sin coacciones de nadie. No hay que hacer oposiciones ni ser universitario para entrar. Sin embargo, parece que todo el mundo tiene bula para pontificar y ser más papista que el Papa; de forma que cuando la Iglesia no esté de acuerdo con sus opiniones, el católico de turno, que además no es el Papa, se encuentra con derecho a burlarse, escarnecer y ofender groseramente a la Iglesia. – para eso estamos en un país libre- Lo decente sería irse con la música a otra parte y buscar otra religión a su gusto. En la actualidad hay más de 30.000 sectas y religiones entre las que puede elegir.

Sucede que si este católico se dedica continuamente a murmurar contra sus sacerdotes, a presumir de que es partidario de los abortos, del divorcio, de dar lecciones al Vaticano para que las mujeres sean sacerdotes, y para que los curas se casen… Puede seguir murmurando porque sabe que no pasa nada, que todo se tolera. Si va sembrando divisiones y rencillas entre los creyentes, terminará creando un daño irreparable a la Iglesia, y mucho más, si es persona influyente en la sociedad: escritor, periodista, político, profesor,…Se está llegando al punto de tolerar pasivamente obras de teatro, películas y declaraciones blasfemas por personas que se llaman católicas. Las burlas y las blasfemias están a la orden del día. Y aquí no pasa nada. Los fulanos siguen entrando- los que entran- en la Iglesia y se les sigue dando la comunión.

En una palabra, si una persona se llama católica y no cumple con su doctrina, ¡no es católico! y por tanto, debe ser separado de la Iglesia. Como se le separaría de su club si no paga o incumple las normas; caso contrario el club, cualquiera que sea, se convertiría en una república bananera. Por supuesto, no hay que esperar a que forme una secta o reúna a una multitud para ser expulsado. Una sola manzana a pudre a un cesto. De todas formas si la Iglesia ha de tener enemigos, preferible es tenerlos enfrente y fuera, no dentro.

No expulsarlo, no excomulgarlo, permitir que siga pudriendo la Institución nos puede hace cómplices y corresponsables del daño espiritual y moral que se cause. Casi siempre se tolera por cobardía al que dirán, por seguir la corriente, para no enfrentarse a lo políticamente correcto ni a unas personas concretas… Hemos levantando tanto la mano sobre la confesión, los pecados, los ayunos y tantas otras cosas más que se nos está perdiendo el respeto por parte del personal. El miedo a perder clientela por ser exigentes, en lo que hay que serlo, el que se extienda la opinión de que esto es una religión light, puede hacernos perder más fieles que una probable pero justa dureza.

¿Qué dirán algunos fieles si se excomulga a un mal católico? Pero,¿qué dirá el Señor si no se le excomulga?
Mérida (España) 21 diciembre 2006
Alejo Fernández Pérez
Alejo_fp@terra.es