PEDRO CALVO Y LA MEMORIA HISTORICA

(El periodista Calvo Hernando escribe hoy un artículo en defensa de la Ley de Memoria Histórica. Con sus mismas palabras y utilizando el retruécano he escrito estas líneas)

No acabo de entender por qué los líderes del Psoe se han empecinado siempre en defender causas que en nada favorecen su cacareado y falso pasado democrático, porque todo su afán es seguir vinculados al periodo de la izquierda marxista, servil e intransigente de antes, durante y después de la guerra.

Tampoco entiendo que se empeñen en remover una falsa Memoria histórica para olvidar sus propios crímenes, represiones y barbaridades desde que se encaramaron al poder con la pantalla del fantoche Azaña, que toleró desde los incendios de los templos, apenas proclamada la República, (“Los incendios de los templos son las luminarias de la República”) hasta el asesinato de millares de españoles que culminó con el crimen del barranco de Treuze, en el que murió el Obispo Polanco, cuando Azaña cruzaba los Pirineos huyendo del caos que se dejaba atrás.

La resurrección de la Memoria Histórica no tiene otra finalidad que satisfacer las ansias de revancha de quienes no han asumido todavía la derrota que sufrieron y, aún menos, que Franco les demostrara cómo se levanta una Nación en ruinas y teniendo en contra a tantos países “democráticos”.

Sea como sea, invito a reflexionar al Psoe (no, a Zapatero que es incapaz de ello) a que cambie el rumbo que lleva que puede costarle el voto de más de un despechado socialista. Pues, tal cual marcha, va a contribuir por sus propios desaciertos, su falta de democracia y de dignidad a verse alejado del poder.

La oposición del Partido Popular a la Ley de la Memoria histórica me parece justísima y necesaria porque no se trata de otra cosa que de una pura revancha que contribuirá a crispar y enfrentar más a los españoles.

Zapatero, con esta Ley, no hace más que echar leña al fuego de la discordia nacional en que vivimos y, mientras está obsesionado con esa hilarante Alianza de las Civilizaciones, tiene a España dividida, partida y enfrentada.

Paralizar de inmediato la ley de Memoria Histórica y el “proceso de paz” con la Eta (otra descabellada idea), son dos urgentísimas decisiones que debe adoptar el Gobierno, Y lo mismo debe hacer sumiendo en el olvido aquellos negros años de la República que jamás debió resucitar.

José Jurado 18 Diciembre 2006