LA LLAMADA DE CALDERA

Respondiendo a la llamada
que hizo en su día Caldera,
van llegando sin cesar
en cayucos y en pateras
centenares de emigrantes
buscando en nuestra tierra
cómo mitigar el hambre,
aunque en el empeño mueran.
Marroquíes, argelinos,
de tierras senegalesas,
hasta los pakistaníes
en oleadas se acercan.
Han oído que en España
al emigrante que llega
se dan mil facilidades
para integrarse en ella,
vivimos en la abundancia,
a todos se da asistencia
y, aunque la triste verdad
-según la tele nos cuenta-
es que la cifra del paro,
para angustia de Caldera,
se plantó en dos millones,
yo no veo la manera
de emplear tanto inmigrante
con tanto paro en reserva.
Y no creo que el parado
se nos muera en la miseria
¿o es que, “cobrando el paro”,
hay parados que no quieran
sino vivir del subsidio
y alguna chapuza extra
y que trabajen los negros
que arriban en las pateras?
O tal vez –soy malpensado-
lo que pretende Caldera
es dar “papeles” a todos
cuantos a las costas llegan,
legalizarles la estancia
y permitir, por las buenas,
que el día que hay elección
esa estancia le agradezcan
votando todos al Psoe
y...la jugada es maestra.
¿De quién puede haber surgido
tan maquiavélica idea?
Del Zapa, no, que es un memo,
ni tampoco de Caldera.
Esto huele a Rubalcaba
que es el que lleva las riendas.
¡Pobre España que está en manos
de estas gentes chapuceras”

3 de Octubre 2006