EL BRAZO DE SANTA TERESA
En el diario hablado de las nueve de la mañana del cuatro de Octubre, la voz aguardentosa de una locutora de Radio Nacional, se permitió hacer un satírico comentario sobre Santa Teresa, aprovechando que era el aniversario de su muerte.
No comprendía la pobre ignorante que no la enterraran hasta el día quince y durante todos aquellos diez días los hubieran empleado sus devotos para despedazar su cuerpo y repartirlo como reliquias por los Conventos.
No cayó la inculta locutora en la cuenta de que la enterraron, efectivamente, el 4 de Octubre de 1582 y la enterraron al día siguiente, el 15 de Octubre, es decir, al día siguiente.
¿Y cómo pudo ocurrir esto? No se trató de ningún milagro, sino de que ese día, precisamente, entró en vigor el calendario de Gregorio XIII, llamado por eso calendario gregoriano para ajustarlo al calendario juliano. Para ello se suprimieron diez día de Octubre y del día 4 se pasó al 15.
Lo de las mutilaciones que, con fines de devoción, sufrieron sus restos, era una costumbre bárbara que no podemos comprender ni juzgar con la mentalidad actual.
Y,!cómo no! el odio antifranquista de la locutora de Radio Nacional, la emisora pública, y su deseo de ridiculizar al Caudillo, la llevaron a decir que Franco se apoderó en el Convento de las Carmelitas de Ronda del brazo incorrupto de Santa Teresa, que lo conservó “!como amuleto!” durante el resto de su vida en el Pardo y que lo tenía a su lado mientras firmaba millares de condenas a muerte.
Ni fueron tantos millares, ni fueron menos las condenas a muerte que indultó.
El brazo de la Santa fué a parar a un Convento de monjas carmelitas de Portugal y, cuando en 1910, huyeron de la revolución portuguesa, se refugiaron en España trayéndose a Ronda el brazo de Santa Teresa.
El 20 de Agosto de 1936 el Comité revolucionario, con las turbas marxistas, asaltó el Convento y desapareció el brazo.
En Febrero de 1937 las tropas nacionales conquistaron Málaga y rescataron el brazo que se llevaban los rojos en su huída hacia Motril.
Franco mostró su deseo de conservarlo y a la Santa Doctora se encomendaba el Caudillo cuando iba a tomar alguna decisión importante. Y prueba de que la intercesión de Santa Teresa fue eficaz, es la serie de batallas que ganó y, sobre todo, el final victorioso de la Guerra, levantando una Nación que los rojos,- hoy demócratas, progresistas - dejaron sumida en el caos.
4 de Octubre de 2006


Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados