Apariencias de religión

El Deber (Bolivia)
Federico Escobar Álvarez
27-07-2006

El empeño del ministro Félix Patzi es hasta cierto punto comprensible, si es que consideramos la religión como el conjunto de normas que unen a los hombres con la divinidad o un ser superior, lo que nos lleva a la conclusión de que el ministro de Educación y Cultura busca sustituir dichas reglas, cambiarlas por ritos sin base y trocar de deidad. Este hecho no debería preocupar porque los ritos son sólo para los hombres; al contrario, debería conducirnos a reflexionar sobre las razones por las que la mencionada autoridad desea volver a la prehistoria, a un pasado incierto, especialmente cuando el Presidente hace esfuerzos por cambiar el contrato social para supuestamente forjar una “nueva Bolivia”, lo que se logrará con personas renovadas y no así estancadas en prácticas atávicas y con una rara mezcla de ritos occidentales, que se pierden en el pasado de un antiguo conglomerado humano supuestamente dominado por otro imperio con ritos diferentes.

Algunos ministros, incluyendo al Presidente y al Vicepresidente, realizan sahumerios y ‘rituales andinos’ en pleno Palacio, ya quemado, supuestamente para practicar algunos ‘movimientos’ o liturgias ancestrales, desde donde se comprende la incoherencia de sus propias acciones. Es el caso del Vicepresidente, que va con ruegos y plegarias a quienes manejan, según su lectura, la economía de los pobres desde Estados Unidos. Los ‘antigringos’ están dispuestos a elevar sus ruegos, con cualquier pretexto, a quienes los atacan sistemáticamente; quieren obtener todo sin dar nada a cambio. Es una impostura de nuestros gobernantes frente a su propia diosa, la Pachamama, a la que ni entienden, porque están envueltos en el misterio de una especie de magia que descansa en los fetos de las llamas y la humareda contaminante de los viernes.

Por lo dicho y el indianismo resurgente, no debemos preocuparnos cuando nos hablan de una ‘educación laica’, porque lo único que se está buscando es intentar la sustitución de religión y deidad; además, se olvida que este país tiene también otros ritos religiosos en el oriente y en los pueblos amazónicos, que de ninguna manera aceptarán rendir culto a una madre tierra ajena a sus propias deidades y concepciones de la naturaleza y la vida.

La religión es necesaria, especialmente cuando se tiene un concepto o una idea de la trascendencia. Los propiciadores del cambio religioso sólo estarían tratando de encontrar en un pasado oscuro, y además muy lejano, aquella manifestación religiosa que hoy día más parece un acto folclórico que un rito cultural, por no tener una cabal concepción filosófica o porque está de moda, a la que inclusive algunos llegan a llamar ‘religión andina’. Esta declaración es de por sí sola excluyente respecto a otras religiones de las selvas amazónicas o del Chaco boreal. Además, la superstición no es religión. Lo que desea el Sr. Patzi es suplantar con superstición las diferentes manifestaciones religiosas, lo que será muy difícil por la variedad cultural y las cosmovisiones existentes en nuestra patria. Que Dios le dé sabiduría al ofuscado ministro.