Antisemitas y fascistas
Antisemitas y fascistas
Por ALBERTO SOTILLO

http://www.abc.es/20060724/opinion-firmas/antisemitas-fascistas_200607240251.html

En España, cuando algún bachiller con vocación de intelectual de izquierdas quiere tocar las narices a su interlocutor, no le da muchas vueltas a la cabeza: le llama fascista, y se queda tan fresco. El recurso tiene tanto éxito, que los del otro lado ya se lo han aprendido, y a la que se descuide el aprendiz de filósofo de izquierdas se verá tildado de feroz antisemita. Una lamentable trivialización en ambos casos. Un insulto a quienes de verdad sufrieron el fascismo y el antisemitismo que fueron fenómenos casi idénticos.
Pero la dinámica se acomoda perfectamente a la sofisticada estrategia internacional practicada por nuestros políticos según la cual si el Gobierno apoya a los hutus, la oposición irá a muerte con los tutsis. Si el PP elogia a los romanos, el PSOE cerrará filas con los cartaginenses. Es una práctica que se afianza con el tiempo y que, ahora que se ha fijado en un conflicto sin solución aparente como el de Oriente Próximo, amenaza con hacerse eterna. ¿Quién sabe la de sorpresas que nos deparará esa filosofía política cuando PP y PSOE desciendan al detalle y se pronuncien sobre a quién le toca estar a favor y a quién en contra de los drusos de la montaña, de los kurdos sirios, de los kurdos iraquíes, de los kurdos turcos, de los maronitas prosirios, de los maronitas antisirios, de los asirios, de los armenios, de los yasiríes, de los chiíes, de los suníes, de los alauíes o de los wahabíes? Las posibilidades de Oriente Próximo -y muy en especial del Líbano- son infinitas. Lo que yo no recomendaría a nadie es que confundiera sus intereses nacionales con los de alguno de esos grupos enzarzados en un laberinto sin salida por muy simpáticos que nos parezcan unos o por muy democráticos que sean el Líbano e Israel.
Podría llamar la atención que el espectáculo lo ofrezcan dos líderes políticos como Zapatero y Rajoy acompañados de otras cualidades políticas, pero que, por las circunstancias de su trayectoria, tienen un conocimiento bastante somero de política internacional. Claro que importan bastante menos las penalidades del Líbano, que la conquista casera del poder. Visto desde el exterior hasta tiene su gracia, aunque con esas maneras, difícil es tener aspiraciones a dejar de ser tratado como país más gracioso que serio.
Todo apunta, además, a que la situación se va a complicar durante los próximos meses, en los que más que nunca habría que tener en cuenta los intereses nacionales. La intención de Israel es crear una zona tampón en el sur del Líbano que quedaría bajo control internacional. Pero nadie puede soñar con que el ataque israelí va a acabar con Hizbolá. Tan incauto como la ilusión de quienes creían que el pasado asalto de Faluya iba a acabar con la insurgencia iraquí. Y si se van a mandar tropas, habría que cuidar de que no se las envía a otra «Faluya» que mal reciba al extranjero.