Adela Cortina / Catedrática de Ética y Filosofía Política y directora de
Étnor: «No estoy de acuerdo con la Ley de Igualdad, a mí me interesan las personas»
María Cuesta
Adela Cortina, directora de la Fundación para la Ética en los Negocios y Organizaciones
Madrid.-Adela Cortina es catedrática de Ética y Filosofía Política en la Universidad de Valencia y ha sido invitada como profesora en diferentes
universidades de Alemania y Estados Unidos. Es directora de la fundación Étnor desde donde promueve el reconocimiento, difusión y respeto de los valores éticos implícitos en la actividad económica y en la calidad de las organizaciones e instituciones públicas y privadas. -En su opinión, el futuro de las sociedades depende, sólo en parte, de los recursos físicos y económicos. El resto vendrá dado por el capital humano y el ético. ¿Podría explicarme este último concepto? Como bien ha dicho, los pueblos progresan cuando tienen capital físico y recursos financieros, pero también cuando tienen un importante capital social, compuesto por redes sociales y comportamientos cívicos. Pero los valores éticos suelen ser descuidados, cuando realmente los pueblos que más progresan son aquellos que tienen unos
valores éticos compartidos. Cuánto más se invierte en ellos, más se gana. -¿Existe una doble moral en las empresas que publicitan sus acciones
humanitarias y, por otra parte, realizan prácticas execrables con sus empleados? Es cierto que hay quien considera la responsabilidad corporativa
como mera «cosmética», no ética. Parece que las empresas se ponen un poco de maquillaje, pero en realidad no creen en lo que hacen. Y yo siempre respondo dos cosas: por una parte, me parece fantástico que la ética venda, eso significa que a la gente le atraen esos valores. También hay otro aspecto importante, y es que a medio y largo plazo cuando uno no se cree las cosas,
se nota. La cosmética se nota y la ética se mantiene. -La globalización ha dividido el mundo en dos, ¿es por ello éticamente reprochable? No. La
globalización es el sueño de un universo cosmopolita del que todos seamos ciudadanos y todos estemos conectados. El problema reside en que ha sido orientada desde una ética muy poco afortunada. -¿Cuál es la tendencia a seguir? La cuestión es orientar la globalización desde unos valores éticos diferentes, que traten de potenciar la libertad, la igualdad, la solidaridad... Y esto no sólo lo digo yo. Comparten mi opinión premios Nobel de Economía como Amartya Sen. -Entonces, ¿considera que la Ley de Igualdad es una buena medida? No, la Ley de Igualdad no me parece bien. A mí no me interesan los colectivos, me interesan las personas. Creo que en cada puesto tiene que estar la persona que sea más adecuada. Conozco el tema de la discriminación positiva pero creo que en empresas, universidades... no es una decisión del todo acertada. -¿Y qué le parece la paridad en el Gobierno?
A mí no me entusiasma en absoluto. Precisamente porque en cosas que me van a afectar a mí misma, si veo que hay una mujer que no me interesa y un varón
que sí, preferiría que se optara por el varón. Y viceversa. -¿Cree que es compatible el salario y, sobre todo, el blindaje de los ejecutivos españoles
con el salario mínimo y el abaratamiento del despido? No. La situación laboral en España y en toda Europa es nefasta. Estamos retrocediendo
enormenente en relación con el Estado del Bienestar y hay una increíble precarización del trabajo. Toda persona necesita unos medios económicos y
una seguridad básica con la que poder organizar su vida. -¿Dónde encaja la ética en el afán de lucro empresarial? Evidentemente, el mecanismo de una
empresa debe ser el afán de lucro, pero esto es una cosa y otra muy distinta que las empresas estén orientadas exclusivamente hacia la obtención del
máximo beneficio, sea como sea. Eso no es buena economía. -¿Qué es una buena economía?Es aquella que genera una buena sociedad. Una buena empresa no es sólo el producto de unos intereses comerciales, sino que es también, de manera individual y colectiva, parte de la economía nacional y de la
comunidad en su conjunto. -¿Hay algún país actualmente cuya economía apunte en esta dirección? Sí, todos. La responsabilidad social corporativa está interesando profundamente. Las empresas de todo el mundo se están dando cuenta de que, admitiendo estos valores en su mecanismo de gestión, alcanzan un mejor enclave en el conjunto de la sociedad.


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