¿Por qué Chaves y los socialistas ocultan que Andalucía está en los últimos lugares en calidad educativa, sanitaria, infraestructuras, empleo, seguridad ciudadana, mucha corrupción -solo Marbella- , etc? Para distraer a los andaluces, para annestesiarlos, para dar opio tiene a Canal Sur -manipulación- y ahora el Estatuto andaluz que si nacionalidad, etc? Chaves hace seguidismo a Rodríguez que ha metido la pata con el Estatut catalán.
El “pan asistencial” de Chaves, que es hambre para mañana, está acompañado de un fuerte adormecimiento de la sociedad civil. Un estudio elaborado por el Centro de Estudios Andaluces, dependiente de la propia Consejería de Presidencia, que se publicó en 2005 con el título Desde la esquina de Europa , concluye que “los andaluces hacen un uso menor de los medios de comunicación que los europeos, limitando su exposición casi exclusivamente a la televisión; además muestran escaso seguimiento y atención hacia la información política en cualquier medio” (pág 15). Sólo dos de cada diez andaluces, según el estudio, lee prensa diaria. Y “además -añade el informe- el perfil sociológico de los que leen más prensa se caracteriza por ser el de personas mayores jubiladas con pocas posibilidades de participación en las organizaciones comunitarias más activas” (pág 15). En esta Andalucía retrasada y asistencialista, además, se ha producido un importante deterioro de la convivencia. La confianza interpersonal está bajo mínimos, lo que hace peligrar considerablemente la prosperidad futura. “Los andaluces confían menos que los españoles, tienden más a pensar que la gente intenta aprovecharse de los demás, y menos a pensar que la gente trata de ayudar a los demás” (pág 16).
Como hay poca faena por hacer, Chaves rompe el acuerdo con el PP para la reforma del Estatuto de Andalucía y la declara “realidad nacional”. Lo hace a pesar de que el 63 por ciento de sus gobernados cree que el mejor modo de definir a la región es con la tradicional expresión de Comunidad Autónoma. Seguramente quiere montar un espectáculo como el de Maragall: debate artificial inducido desde el poder sobre la identidad nacional para distraer de lo verdaderamente importante. Debería ser más prudente porque podría despertar a muchos que ha tenido dormidos con el pan y el circo.


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