Abre la puerta a la clonación reproductiva.
No hay duda que la ley de técnicas de reproducción humana asistida que aprobará próximamente el Congreso de los Diputados suscita graves problemas morales y por tanto una onda preocupación en todos aquellos que consideramos y valoramos la dignidad humanas desde el inicio de ésta hasta el fin.
El Presidente del Gobierno argumenta que “nada puede ser más moral que preservar la salud” y “utilizar células madre embrionarias para curar, es moral y la conciencia es un ‘freno artificial’". Argumentos que muestran que contra toda lógica biológica, si se puede hablara así, aumenta la preocupación, pues si no se modifica todavía en la Cortes, que no se hará, esta Ley pasará a la historia como una de las primeras del mundo que da licencia para clonar seres humanos, autorizando la clonación terapéutica. Los adjetivos benévolos ni los argumentos más cargados de sentimentalismo que de razón, no deben inducir a engaño. Se trata de producir seres humanos clónicos a los que, además, no se les dejará nacer, sino que se les quitará la vida utilizándolos como material de ensayo científico a la búsqueda de posibles terapias futuras. La ley, aprobada ya por el Gobierno, permite estas gravísimas injusticias y, además, quiéralo o no, abre también la puerta a la futura producción de niños clónicos, es decir a la llamada clonación reproductiva.
Valentín Abelenda Carrillo


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