(Ideas tomadas del folleto de Javier Cremades “Mi corazón está inquieto)

Después de las charlas cuaresmales, los ejercicios espirituales, la predicación de los misterios de la Pasión, muerte del Hijo de Dios por nosotros, y su resurrección gloriosa, los Oficios Sagrados, las procesiones, la Vela ante el Monumento, etc. es posible que la Gracia de Dios haya tocado tu corazón y que estés decidido a poner tu alma siempre “a punto”, y cada día al servicio de Dios.
Para ello, la presente exposición, incisiva como afilado berbiquí, que puede ayudarte a replantear seriamente el futuro. ¡Ánimo, que todo es posible para el que ama!

¿CÓMO TE HAS PLANTEADO TU VIDA DE CRISTIANO?

Al cristiano se le presentan dos OPCIONES
OPCION 1ª - vivir light
OPCION 2ª - aspirar a la plenitud.

OPCION 1ª

Quien elija la OPCIÓN 1ª, puede engrosar las filas de los mediocres, espiritualmente acalóricos y descafeinados,
De ellos dice San Agustín: “los que se llaman cristianos y viven mal, insultan a Cristo; de ellos se dice que por su causa es blasfemado el nombre de Dios “. Esto es un poco fuerte … pero lo dijo S. Agustín.
De todos modos, como es una OPCIÓN, respetemos su libertad. -

Para intentar estar tranquilo viviendo light, puedes probar alguna de estas pautas:

1. Hazte un cristianismo-collage, eligiendo sólo las páginas del Evangelio que te gusten. No leas las Bienaventuranzas y sobre todo arranca las páginas de la Pasión. Hay que ser práctico y listo.
2. Sé reversible : cristiano, sin exagerar, en invierno; pagano en verano. No le dediques a Dios más que un rato a la semana… y ¡no exageres!; no hace falta que sea todas las semanas. Es demasié.
3. Hazte tu propio menú, tu religión a la carta. Imagínate que vas paseando por un enorme supermercado religioso, empujando el carrito de tus ideas y de tus gustos: sírvete, coge de las estanterías sólo los sabores que te apetezcan.
4. Elige un cristianismo sin lágrimas, más bien suavón y sentimental,
5. ¡Declárate católico, faltaría más…!, pero no se te ocurra leer el Catecismo, ni enterarte de lo que realmente enseña la Iglesia: ya te basta con lo que dicen algunos titulares de los periódicos y algunos programas de radio o televisión sobre el Papa y los Obispos.
6. ¡No pienses en la muerte!, ni en la otra vida: Sólo se mueren los demás. Tú llegarás a ser Matusalén II.
7. Confunde a la iglesia con los Curas o con algunos cristianos mediocres, y, a todos los cristianos del planeta, con el cura que peor te caiga.
8. Fomenta tu complejo por ser católico y no se te ocurra dar la cara: defender la vida del niño aun no nacido o la del anciano terminal: está mal visto y no es políticamente correcto. ¡No se mojes...! Tranquilízate; llevan siglos diciendo que, en el fondo, el cristianismo es una ideología un pelín trasnochada, que siempre ha ido a remolque de los tiempos. ¡Tú sí que eres verdaderamente modelno…!
9. No reces; bueno, un poquito sí, a veces, antes de los exámenes o para aprobar el carné de conducir; y también por las noches, ya en la cama, en tu postura favorita, en esa en la que no tardas ni tres décimas de segundo en quedarte como un tronco.
10. Tampoco es necesario que estudies o que trabajes mucho. ¡No hay que matarse’. ¡Sé vago!... Trabaja lo menos posible.
11 Una pauta importante: declárate católico, pero no hables de Dios con nadie: es de mala educación; no seas aguafiestas.
12. Y si tienes problemas de sexo solo o acompañado, no te preocupes, ni hagas de eso un tabú: sigue viviendo su vida en verde — un verde cada vez más sucio e impresentable—, y espontáneamente, dentro de unos sesenta años habrás empezado a superar esos problemas sexuales
13. Di a todos que eres solidario, que está muy de moda, pero tampoco te lo tomes muy en serio; da un euro de limosna en algunas ocasiones o la ropa usada o vieja que ya no te guste, y quédate tranquilo con tu buena acción. Luego gasta cincuenta o cien euros en la movida de fin de semana o en llenar el depósito de la gasolina o en … pero no compare.
14 Ve a la Iglesia fundamentalmente a bautizos, bodas y funerales – ¡incluido el propio!
15. Y un último consejo: no consientas que nadie te hable de ser un poco más coherente, o te anime a ser solidario de verdad, o te sugiera la posibilidad de dedicar un fin de semana a hacer unos días de oración, de retiro espiritual o algo por el estilo ¡Sería horrible! Ponle cara de ¡qué me dices, tío...!
OPCIÓN 2ª

Pero, si eliges la OPCIÓN 2’. habrás escogido el programa más maravilloso del mundo,
Es la OPCION que más compromete, la única que entusiasma, la que de verdad te realizará como persona.
Hoy se diría que es la que más mola, pues como dijo S. Agustín, el gran pecador converso:”Nos has hecho, Señor, para Ti e inquieto está nuestro corazón hasta que descanse en Ti”.
¿Cuál es la meta de la OPCIÓN 2? La meta la pone Dios. Es ambiciosa. Afecta directamente al corazón.’ “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda la mente y con todas tus fuerzas. Y al prójimo como a ti mismo.”
1.- Amar a Dios, enamorarse del Ser más perfecto y más bueno. Poder decir, de verdad, yo soy amigo de Dios, de la familia de Dios, hijo de Dios! Esto no es una exageración, ni un modo de hablar, ni la expresión de un formidable deseo. ¡Es una realidad en la vida diaria de los cristianos! Nos la enseñó el mismo Jesucristo, el Hijo natural de Dios!.
II.- Y amar al prójimo como a uno mismo; es decir, más que a la propia cuenta corriente, más que aprobar el carné de conducir, más que al ordenador portátil o más que mi tiempo libre.
Amar al prójimo implica, por tanto, aprender a cortar las alambradas con que el egoísmo nos aísla y nos impide tener el corazón abierto a todos, Hay mucho trabajo: ¡son tantos los millones de hombres que se odian, se pelean, se matan, se drogan o se ignoran...!

Para vivir esta OPCIÓN 2ª
- no hace falta sentir una particular emoción.
- ni tener unas cualidades peculiares
- ni irse a un desierto,
- ni ser una persona muy especial.
(Algunos se imaginan a los cristian@s
• como seres extraños
• ajenos a la realidad
• incluso feos, bajitos, gangosillos.)

¡El cristiano no es así! El cristiano es un ser normal. Amar a Dios a quien debemos el ser, es de lo más normal del mundo. Así de normal salió Adán de las manos del Creador: lleno de gracia, en estado de amistad con Dios... “Nos hiciste, Señor, para Ti...”
Lo anormal es lo contrario, por muy extendido que esté. Ya que la cantidad no da de suyo la calidad. (¡Desgraciadamente, habremos de aceptar que estamos en un mundo de anormales...!)
Todo hijo de vecino está llamado al amor: Tú, concretamente, eres hijo de Dios. Dios te conoce, te quiere, te espera.
Tu felicidad — y la de muchos — depende de ti, de que te decidas a conocerle y amarle. A Él y, con su ayuda, a todos los humanos, empezando por los que tienes alrededor.
Dios hará todo en ti. ¡Déjate ayudar! ¡Abre a Cristo, sin miedo, las puertas de tu corazón!

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¿Animado, amigo? Pues, bienvenido. Tu vida va a ser, a partir de ahora, verdaderamente impresionante. Tendrás dolor, problemas o dificultades como todos, pero el que ama a Dios es tan feliz que se le convierten todos los días en días festivos. ¿Qué tal...?
Si lo intentas, la gracia de Dios no te faltará, porque la conversión es un don de Dios, un regalo. Además el plan es de lo más razonable, porque a los hijos — ojalá a todos - les encanta querer a sus padres.
Hay mucha gente que desconoce que Dios es un padrazo genial: si correspondemos al cariño que nos tiene a cada uno - ¡a cada uno personalmente ¡ - seremos felices ahora en la tierra, más tarde en el cielo, y haremos felices a los demás...
Manos a la obra. Abramos el corazón a la paz de Cristo. Así saludaba Jesús resucitado a los Apóstoles en el Cenáculo: “La paz sea con vosotros!”. Y pensando en los que vendríamos después, les dijo “Recibid el Espíritu Santo: a los que perdonéis los pecados les serán perdonados...”
¡Qué maravilla de su amor! Le ofendernos y nos perdona. Dios nos está esperando para perdonarnos.
Jesús, en aquel momento, instituyó el sacramento de la confesión. Lo instituyó Jesucristo, el Hijo de Dios. El quiere perdonamos de esta manera.
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¿Vamos a limpiar el alma de lo que ha ido acumulando arrastrados de nuestros defectos, quizá de modo imperceptible : de aquello sucio y feo a lo que llamamos pecado?.

Refrescando el alma

1. ¿Me esfuerzo en buscar y conocer a Dios, o quizá me he fabricado un “dios” a mi medida? ¿Intento quererle de verdad, o acudo a El en función de cómo me encuentre? ¿Me sirve Dios sólo para sentirme mejor; es eso lo que busco habitualmente? ¿Es posible que mis creencias religiosas y todos los aspectos de mi vida dependan en mayor o menor medida de cómo me lo pase?
2. ¿Es posible que, casi sin darme cuenta, mi vida gire en torno a mí’
3. ¿Reconozco como primer campo de mi solidaridad ayudar a mi familia, a mis amigos y a los compañeros, que me rodean? ¿Soy a veces más amable con los extraños que con ellos?
4. ¿Me esfuerzo en ser la persona que puedo ser, o he pactado con la mediocridad? ¿Qué sucesos más llamativos de mi vida pasada llevo como arrastrando, sin arreglar? ¿Reconozco la parte de culpa que yo pueda tener? ¿He pedido perdón a Dios y a los demás? ¿Sé perdonar y olvidar? ¿Guardo enemistad, odio o rencor contra alguien?
5. ¿Caigo en la tristeza del abandono, llegando a pensar que no es posible cambiar nada., ni en el mundo ni en mi mismo?
6. ¿Llamo blanco a lo blanco, negro a lo negro, mal al mal, y bien al bien? ¿Sé llamar pecado al pecado? ¿Reconozco mis defectos y pecados en concreto o me excuso?
7. ¿He dado mal ejemplo? ¿Soy cristiano consecuente, dando a mi vida un carácter de servicio a Dios y a los demás, como el mejor modo de realizarme a mí mismo?
8. ¿Sé defender los derechos del hombre, de cada hombre, que son los derechos de Dios, con un compromiso concreto?

Di ahora, despacio, a Dios que nada de eso que le ha disgustado quisieras haberlo hecho. Que todo eso lo aborreces. Que te ayude a mejorar tu vida.
- ¿Quieres ahondar más…? ¿perfilar el análisis de tu vida, para rectificar?

Te ayudamos en esa tarea:

1. ¿Soy supersticioso? ¿He practicado el espiritismo?
2. ¿Me he acercado sin la preparación debida a recibir algún sacramento? ¿He callado en confesiones anteriores, por vergüenza, algún pecado mortal?
3. ¿He blasfemado contra Dios o las personas o cosas santas? ¿He jurado sin necesidad o sin verdad?
4, ¿He faltado a Misa los domingos o días festivos?
5. ¿Hago con desgana las cosas que se refieren a Dios? ¿Conozco y procuro cumplir los mandamientos de Dios y de la Iglesia?
6. ¿He hecho daño a otros de palabra o de obra? ¿He maltratado a alguien? ¿He practicado, aconsejado o facilitado el aborto o la eutanasia? ¿Hablo de estos crímenes con frivolidad?
7. ¿Me he embriagado, bebido con exceso o he tomado drogas?
8. ¿He comido con exceso? ¿Me he puesto en riesgo de enfermar por comer poco?
9. ¿He sido imprudente en la conducción de vehículos, poniendo en peligro mi vida o la de otros?
10. ¿He sido perezoso? ¿Trabajo lo que debo y lo que me exige la responsabilidad de mi ocupación? ¿Soy ejemplar en mi trabajo?
11. ¿He integrado mi sexualidad - don de Dios - en mi persona? ¿Aprendo a dominarme a mí mismo y a controlar las pasiones, o me he dejado dominar por ellas? ¿He caído en pecados gravemente contrarios a la castidad como la masturbación, la fornicación, las actividades pornográficas y las prácticas homosexuales? ¿He aceptado pensamientos o deseos inmorales?
12. ¿Me he puesto voluntariamente en ocasión de pecar? ¿He sido causa de que otros pecasen por mis conversaciones, modos de vestir, asistencia a espectáculos o por facilitarles libros o revistas inmorales?
13. ¿He tomado dinero o cosas que no son mías? ¿He restituido o reparado? ¿He malgastado el dinero? ¿He caído en el vicio del juego? ¿Doy limosna generosamente según mis posibilidades?
14. ¿He dicho mentiras? ¿He reparado el daño de las mismas? ¿He descubierto, sin causa, defectos graves de otros? ¿He hablado mal de alguien? ¿.He calumniado?
15. ¿Me preocupo de influir - con naturalidad y sin respetos humanos - por hacer más cristiano y más sano el ambiente de mi alrededor?
16. ¿Hago el propósito de plantearme más en serio mi vida cristiana, la formación de mi conciencia y mis relaciones con Dios?