Botellón y educación

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En la noche del pasado 17 de marzo tuvo lugar en varias provincias españolas
el «macrobotellón», al que se convocó a decenas de miles de jóvenes. Antes,
durante y después de estas celebraciones, hemos podido leer y oír
comentarios de todo tipo. Por un lado se alude «al derecho que tienen a
divertirse consumiendo alcohol», mientras que por el contrario se habla de
«la necesidad de educar en valores a los jóvenes». Si unimos estas dos
declaraciones, llegamos a una realidad que estamos viviendo día a día: la
falta de educación en valores de nuestra sociedad está llevando a muchos
jóvenes a asociar su tiempo libre con consumo de alcohol. Resulta
especialmente llamativo cómo la actual Ministra de Sanidad se ha llevado las
manos a la cabeza ante estas masivas concentraciones de jóvenes, y ha puesto
todo lo que estaba en su mano para impedirlas, desde pedir a los jóvenes que
no asistieran hasta la solicitud de medidas policiales. No es admisible la
hipocresía de un Gobierno que quiere evitar estas concentraciones de
jóvenes, no por el mero consumo de alcohol, sino más bien por el desorden
social que llevan aparejado. Y si hablamos de hipocresía, está queda
reflejada en la LOE que se quiere aprobar, donde la palabra «esfuerzo» no se
encuentra por ningún sitio, pero si se alude a los «novillos consentidos» y
a una Educación para la Ciudadanía que de educación tiene muy poco.
Afortunadamente, mientras unos jóvenes expresan su rebeldía juvenil otros lo
hacen en labores de solidaridad, dedicando parte de su tiempo en labores de
voluntariado o en diversas actividades a favor de los demás.
osé Javier Ávila -