El botellón: provocación, desafío o síntoma de enfermedad
Este fin de semana, varios miles de jóvenes han sido convocados en una nueva muestra de que el hombre del futuro es el hombre-masa, capaz de asistir a una convocatoria que no sabe quien la convoca y de la que nadie se hace responsable.
Sin tener en cuenta las molestias a vecinos (tengo un amigo que los viernes y sábados ha de irse de su casa si quiere dormir por la noches); transeúntes...; y el riesgo de accidentes de tráfico, quedarán al final de la noche varias docenas de intoxicaciones etílicas, con el consiguiente gasto sanitario, provocado por una serie de individuos que conscientemente han acudido a un acto prohibido por la ley en muchas localidades, que han ingerido alcohol de síntesis -beber por beber- de modo voluntario en cantidades que el mínimo sentido común desaconseja y a los que habrá que atenderles, lavarles el estómago, proporcionarles vitamina B y, si es necesario, dejarles ingresados.
Es por eso que me pregunto ¿Quién paga este desaguisado? El alcohol, en la mayor parte de los casos, los padres, pero las consecuencias posteriores todos los contribuyentes. Es por eso que como contribuyentes y como ciudadanos que podemos exigir a las autoridades que pongan freno a estos desmanes, hagan cumplir la ley y promuevan actividades y planes de formación que haga a los jóvenes más libres y humanos, capaces de divertirse sin molestar ni infringir las leyes. Aunque sea mucho pedir a unos políticos que en este sentido sólo han legislado en temas permisivos y degradantes al tiempo que han aconsejado a los jóvenes que se diviertan y ..., que no pasará nada mientras usen preservativo.
Jesús Domingo Martínez


guiri
7 abr 2006 | 10:46 AM
botellon igual a borrachos