Sr.Director:
Según todas las informaciones que estamos recibiendo a través de los medios de comunicación social, todo indica que estamos ante una civilización en estado de decadencia total.
Se están perdiendo todos los valores, tanto espirituales, como morales y, solamente se le están inculcando a la juventud, las llamadas cultura del pelotazo, la sexual, la de la muerte -aborto/eutanasia-, la del placer por el placer, y como no, entre otras muchas: la del botellón.
Todo son facilidades por parte de los poderes púiblicos, para que la juventud se realice plenamente en esos vicios, también llamados actos culturales.
Está mal visto hablarle a los jovenes de Dios y de las cosas transcendentes; así como de las virtudes de fidelidad, lealtad, pureza, castidad, caridad, diligencia, honradez, etc, etc.
Ante esta realidad , no basta con quejarnos y conformarnos con la situación, echándole la culpa a los demás, -a la sociedad-: cuando la solución tiene que venir, personalmente, de cada uno de nosotros; comenzando por nuestro entorno familiar, laboral y social; con nuestro ejemplo y testimonio, siendo siempre consecuentes, ante todo, con nuestra fé y, no tener una doble vida. Esa es nuestra nuestra gran y grave responsabilidad, ya que la omisión, -es decir el dejar de hacer el bién-, nos va a salir muy caro a toda la sociedad.
Atentamente.
José Molina Valdés.


Escribe un comentario