Un gesto ejemplar

Hace unos días escribí sobre la participación, a pesar de la presión y hasta persecución, de los cristianos paquistaníes en la misa dominical. Pues en China, un grupo de laicos chinos trabaja en la clandestinidad para la educación de niños sin recursos.

Y es que a pesar de su falta de recursos, un grupo de católicos laicos ha asumido los gastos educativos de un buen grupo de niños pobres.

“Queremos dar a conocer esta realidad a nuestros feligreses de modo que se difunda lo más posible la acción de solidaridad y amor, como el Papa Benedicto XVI nos pide”, afirma uno de los laicos participantes en el programa. Tal vez su contribución es como una gota en el mar. Pero, aunque la aportación sea pequeña, o incluso invisible, es un gesto que ofrecido con gusto a un niño que no puede permitirse los estudios, por la pobreza de su familia (la mayor parte de los beneficiados no son católicos), tiene un valor ejemplificador extraordinario y es muestra de cómo se vive la caridad cristiana en comunidades necesitadas e incluso perseguidas.

Enric Barrull Casals